domingo, 18 de enero de 2015

Calor invernal : La magia de la compostación en invierno

Hoy iba a escribir acerca de ese golpe de estado encubierto que se está tramando entre las compañias trasnacionales y nuestros políticos llamado TTIP: tratado internacional de libre comercio, bonito eufemismo para enmascarar una desregulación a gran escala, una privatización de los servicios sociales, degradación de normativas de protección... es el equivalente del NAFTA americano aquí en Europa...




Pero no, lo siento pero no puedo, necesito terminar el dia con algo positivo, algo que me aporte alegria... y ese algo ha ocurrido en la forma más inesperada..

Ha sido al poner el "pincho"( termómetro sonda ) al montón de compost ésta tarde y comprobar que a pesar de la temperatura gélida exterior, había unos 22 agradables graditos en tan sólo cuatro días de haber confeccionado la pila.



Os parecerá algo quizá banal o algo así, pero es que la primera pila de compost que hice en mi vida fué un estrepitoso fracaso: después del trabajo que supone recoger varios camiones de hojas, limpiar un corral de ganado para recoger el estiércol, mezclarlo, regarlo, voltearlo... y abrir la pila después de un año de espera... las hojas de chopo estaban igual que el primer día !!!

Fué una gran frustración, además de poder disponer de compost para la huerta ese año.

Con el tiempo supe que faltó humedad, el montón no se humedeció lo suficiente, la forma no era la adecuada y se enfrió demasiado en invierno, y el aire y el sol lo resecó demasiado... además no fui constante en los volteos, no tenia el termómetro para medir....
Después compre un buen libro, me documenté y seguí experimentando hasta que logré buenos resultados pasaron unos tres años y por fin... al transcurrir un largo año todo el proceso se había completado con éxito, obtenía un producto maravilloso, de buen aspecto y aroma!




El año pasado experimenté con otro material insospechado: forraje de ortigas!
Segué un prado entero con la guadaña y armé la pila con sumo cuidado: capas de ortigas frescas, capas de heno seco, paja, madera triturada, una paladas de estiercol fresco de oveja con un poco de tierra y un poco de arcilla, restos de compost del año pasado... y bingo! he conseguido una forma de reducir el proceso a la mitad!!! ahora consigo en seis meses y con la mitad de trabajo el doble de material!

Pero lo de ésta tarde ha sido mas sorprendente aún: armar una nueva pila en invierno con los materiales tan fríos ( los microorganismos se desactivan completamente a ciertas temperaturas); y conseguir 22 grados a los cuatro días me parece casi increíble... quizá ha ayudado el haber puesto con mucho cuidado medio kilo de melaza disuelta en agua caliente y rociada capa por capa...

Todo éste rollo al final para contaros que después de tanto libro leído, varios cursos hasta con Mariano bueno... y finalmente de nada sirven si no te pones manos a la obra, experimentas, fallas, reflexionas te levantas, vuelves a probar y finalmente llegas a conseguir el objetivo!




Quizá éste modo de actuar es insustituible, y no hay un procedimiento infalible para evitar el tropiezo... quizá el proceso de montar un grupo intencional, una comunidad, ecoaldea o lo que sea, por mucho que se mentalice, que se calcule y planifique, no puedan evitarse nunca los percances, desencuentros, los altibajos emocionales... pero como se dice en el Budismo, el secreto se halle en el camino del medio: ni eternizarse en la planificación ni lanzarse a la aventura sin preparación previa, quizá aprendamos precisamente en el propio camino a fluir con la vida sin demasiado esfuerzo, pero no con demasiado poco...



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